Satélite 23

En la órbita electrónica

Ale Sergi, Diego Poso y Gabriel Lucena estrenaron su proyecto con un único sencillo que en solo dos días conquistó los rankings virales de Spotify. Cómo funciona este laboratorio musical al servicio de sonidos nuevos.
Por Camila Valero.

[Publicado en Billboard, edición Enero 2017]

“Queremos sorprendernos y buscar hacer algo distinto. Nos aburrimos de lo esperable”, confiesa Diego Poso sentado en la sala de ensayo que los transporta a una dimensión de placer. Afuera, la Argentina acaba de perder 3 a 0 contra Brasil y se asoma el miedo de no clasificar al próximo Mundial. “Mejor charlemos de lo nuestro y dejemos de ver este desastre”, comentan todos luego de sufrir unos 80 minutos. El estudio es una burbuja musical para los tres integrantes que lo habitan. Ahí, en pleno Palermo, nació Satélite 23 cuando un trío de productores decidió reencontrar en la música ese pasatiempo que alguna vez fue, antes de que se convirtiera en su trabajo diario. Se propusieron crear un laboratorio (“No es una banda”, aclaran), un proyecto efímero con un único objetivo: crear un tema sin ataduras, sin presiones ni limitaciones.

“El diferencial es no tener los rituales tradicionales de una banda”, describe Poso. Como profesionales de la música, son tres artistas que se juntan con un propósito en particular: crear el tema en cuestión y retirarse cada uno a su casa. Pueden pasar meses hasta que tengan una nueva razón de reunirse y, únicamente gracias a esa idea, volverán a crear. Con esta modalidad, ya llevan dos años experimentando y más de diez temas elaborados, pero solo uno vio la luz públicamente.

Poso, gerente de La 100 FM y curador musical, se animó a pasar del otro lado de la mesa y confiar en su amigo Ale Sergi (cantante de Miranda!Meteoros) en que juntos podrían volcar las ideas que rondaban por sus mentes. Ambos juegan en la creación de sonidos, y Gabriel Lucena (guitarrista en Miranda! y Entre Ríos) le aporta la pulcritud en la edición y los acordes técnicos. ¿Qué les falta? Un vocalista, y para esa labor convocan a los artistas más reconocidos de la escena local. En Aprender a olvidar, primer y único sencillo editado por Satélite 23, sumaron a Dread Mar I y a Gillespi para sorprender en facetas no tan conocidas de estos músicos. La canción, en un estilo de electrónica, logró en solo dos días ingresar en el ranking de los 50 temas más escuchados de la Argentina y tener más de 100.000 reproducciones dentro de la plataforma Spotify. “Nosotros logramos la fama y el reconocimiento en nuestros otros proyectos. No iniciamos este laboratorio con ese objetivo. Es todo lo contrario, queríamos liberarnos de la presión que eso conlleva”, confiesan.

Mientras Miranda! está sacando del horno su último disco y en La 100 se encuentran creando proyectos innovadores para el año que asoma, los integrantes de Satélite 23 usan el proyecto como lugar de escape y liberación. “Es nuestro espacio de recreo, acá podemos crear lo que queremos sin la presión que tenemos en nuestros otros laburos. ¿Hay estrés? Sí, porque cada uno tiene sus obsesiones de perfección, pero contamos con la libertad que no encontramos en otros lugares”, confiesa Ale Sergi.

¿Qué los inspiró a empezar este proyecto?

– Diego Poso: Fuimos con Ale [Sergi] a ver a Prince en Mánchester, Inglaterra. Publicó que iba a tocar en dos semanas, hicimos las valijas y partimos. Fue un viaje que surgió en 24 horas. Me acuerdo de que teníamos miedo porque Prince era un “cancelador serial” de shows, pero por suerte no fue el caso. En ese vuelo charlamos mucho sobre lo que pasa en la escena internacional, donde hay artistas con una multiplicidad de proyectos impresionante. Debatíamos como simples amantes de la música, y cuando volvimos él me propuso crear un proyecto. Me ofreció hacer solo una canción y ver qué pasaba. No teníamos expectativas de que fuera más lejos. Fue puro amor al arte. Pensamos en que fuera algo tranquilo, sin tiempos estrictos ni apuros. Empezamos teniendo la idea de una canción, la elaboramos un poco y pensamos a quién podríamos sumar. Gabi [Lucena] aporta las melodías y los acordes justos para el tema. Resuelve divino. Y en cuanto a las voces, se sumaron Dread Mar I, Iván Noble, Emanero y Gillespi. Personas muy distintas entre sí, pero la pata justa para que la obra se completara.

“Cuando hablamos de laboratorio, pensamos en la incomodidad de salir de lo esperado. No sentimos que estamos inventando la pólvora, pero sí tenemos la inquietud”. -Diego Poso

¿En qué momento eligen el vocalista de los temas?

– DP: Tratamos de pensar en alguien y ofrecerle algo fuera de su zona de confort. No queremos que sea algo previsible, sino todo lo contrario. ¿Cómo estaría Bambi [Tan Biónica] como cantante en vez de bajista? Cuando hablamos de laboratorio, pensamos en eso: en la incomodidad de salir de lo esperado. Todo lo demás está hecho. No sentimos que estamos inventando la pólvora, pero sí tenemos la inquietud.

– Ale Sergi: En Satélite 23 puedo hacer cosas diferentes, y eso no me lo permiten mis otros dos grupos. Esto es un escape para hacer algo distinto.

Se identifican como un laboratorio, ¿por qué no es una banda?

– AS: Es un laboratorio real. Si bien la música es una cuestión del corazón y de sentimientos, acá hay bastante de organización y experimentación, y no es tan aleatorio como se supondría.

– DP: Es una cuestión laxa, sin presiones. Nos vemos una vez cada tanto, cuando surge alguna idea. En ese momento, llegamos todos con muchas propuestas y cargados de buena energía. No es algo que se vuelve rutinario y sabemos que no nos vamos a ver al otro día para ensayar y después tocar. Eso nos da mucho aire y espacio que juega a favor de la búsqueda de nuevos sonidos.

“Estamos en una era de contenidos. Aquellos que tienen muchas facetas para compartir con la gente son bienvenidos. A lo mejor, en otra época, la gente esperaba una única cosa de vos; y si lo cambiabas, defraudabas”. -Ale Sergi

Al principio comentaban que en la escena internacional es muy común la multiplicidad de proyectos de los artistas. ¿Por qué no es habitual acá?

– DP: Allá existen muchos músicos que tienen bandas de rock, colaboran en una electrónica, se juntan con otros a crear un solo tema o sacan discos únicos de uniones exóticas. Damon Albarn es un gran ejemplo. Estamos en una era de contenidos. Aquellos que tienen muchas facetas para compartir con la gente son bienvenidos. A lo mejor, en otra época, la gente esperaba una única cosa de vos; y si lo cambiabas, defraudabas.

– AS: Acá es difícil y costoso grabar, y no todos cuentan con estudios propios. Es una movida que está llegando a la Argentina. De a poco, se va aceptando la mezcla de géneros y que un músico pueda crear cosas distintas.

Aunque solo se conoce uno públicamente, ya tienen diez temas grabados. ¿Van a editarlos en un disco?

– AS: Es la idea. Ahora estamos terminando el de Miranda!, pero el próximo en la lista es el de Satélite 23.

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