Ricky Martin

Ricky Martin: El eterno seductor

El cantante boricua desplegó su carisma y su enorme repertorio de hits ante 15 mil incondicionales que colmaron en estadio de Tortuguitas.

Por Camila Valero.

[Publicado en Clarín, el 31/10/2017]

Ricky Martin presentó ayer el primero -repite hoy- de sus shows en el Directv Arena frente a una multitud femenina eufórica que le dio un marco a la noche que seguramente también lo acompañará en sus próximos shows en Azul, Rosario y Córdoba, en el marco de la gira One World Tour, que ya había tenido su primer capítulo argentino en marzo, cuando el cantante puertorriqueño ofreció dos presentaciones en Vélez y una en el mismo escenario en el que cantó anoche.

Sin duda, ir a ver a Rickyes una ceremonia casi religiosa para muchas fanáticas. Se toman su tiempo para producirse, ponerse la remera del club de fans y maquillarse con los accesorios identificadores de su equipo. Como en el futbol, acá también hay rivalidades, y el partido se disputa a gritos, sudor y, sobre todo, canto. La previa es un desfile de jugadoras listas para entrar a la cancha. “Tu y Yo” versus “Juntos Por Un Sentimiento” parece ser el clásico de la temporada, al que se le suma “Elite”, el club de fans de alcanceinternacional. En medio de la batalla, sólo se llega a ver aalgunos pocos hombres.

Pasadas las nueve, comienza el show y los alaridos agudos marcan el inicio del delirio. Un cuerpo de ocho bailarines entra a escena y le pone coreo a lo que suena. Ricky Martin lidera la ola de energía al ritmo de This is Good. Son 17 personas arriba de un escenario pequeño que se agranda a sus pasos. Las cuatro pantallas multiplica por ocho el rostro de Ricky para que todos puedan disfrutar hasta sus mínimas expresiones. No hacen falta una gran escenografía ni trajes espectaculares; sólo con sus movimientos, el ex Menudo y los suyos arman un cuadro de alto calibre visual.

Ricky Martin: El eterno seductor

En lo alto. La estrella de Ricky Martin sigue alumbrando. Hits en inglés y en castellano, un ajustado cuerpo de bailarines y su magnetismo intacto. (Foto: Julio Sanders)

Tres temas enganchados -todos en inglés-, entre ellos Mr. Put It Down y Drop It On Me, el primer corte, la transición a las canciones en español. No importaron ni un micrófono roto ni alguno que otro problema técnico. El carisma del dueño de la noche bastó para que las casi 15 mil personas presentes en el Directv Arena cantaran con él y lo sacaran del apuro.

Pero no sólo de baile fue la cosa. También hubo tiempo para los lentos: Tal vez, Vuelve y Fuego de noche, nieve de día fueron algunas de las baladas que le pusieron romanticismo a la velada coronada por una declaración que cada una de las miles hizo propia: “Me encanta tu fuerza, tu mirada, tu sonrisa. Te amo porque eres tú”, dijo, y cada una se sintió su elegida.

Ese juego de enamorar a “sus chicas” fue el comodín del cantante. Seductor desde siempre, cada vez que menea su cuerpo alborota a la multitud. Sin embargo, a la hora del “piquito”, la afortunada fue María, una de sus bailarinas, mientras cierto enrarecido aire de envidia colectiva impregnó de pronto el lugar. Es que a ninguna de sus admiradoras parece importarle la elección sexual de Ricky, ni que haya llegado al país con su novio sirio Jwan Yosef. En esa línea fue que, después de cantar It’s Alright, vestido con una pollera, puso a corear a todo el público a modo de manifiesto: “Qué me importa el que dirán”.

Ricky Martin: El eterno seductor

Carisma y energía. Ricky Martin puso al público en movimiento en el DirecTV Arena.

Otra faceta que tuvo su momento propio en recital, fue el trabajo solidario que realiza la Fundación Ricky Martin. Un mensaje claro fue transmitido en las 10 pantallas: “27 millones de individuos en el mundo son víctimas de la trata de personas”. Frente a semejante dolorosa verdad, los gritos se calmaron y el puertorriqueño volvió lentamente a escena, cantando Mi Asignatura Pendiente. De repente, la letra de ese tema cobró mayor sentido aún en conexión directa con las imágenes. Y aún con la conmoción latente, los bailarines regresaron a escena para transformar una vez más la atmósfera, y volver todo al previo estado de euforia.

Más clásicos, más baladas y las canciones nuevas, como Vente pa´ca, el más reciente simple, que grabó con el colombiano Maluma, y para el cierre, la pegadiza y contagiosa La mordidita. Con el estadio colmado coreando el tema, el Ricky Martin desplegó por última vez su enorme y eterna sonrisa, y se fue, con su tarea cumplida y sus fanáticas rendidas a sus pies, una vez más.

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